Broa o Foxo


La incomparable y emblemática Lanzada, situada en la ría de Pontevedra, equidista diez kilómetros de Sanxenxo y de la isla de La Toja. Discurre a lo largo del litoral y comprende las siguientes playas: Foxos, Nuestra Señora, Areas Gordas, Lapa, y Praia Grande. Aunque es un conjunto geográfico, geológico e histórico único pertenece a dos municipios diferentes, Sanxenxo y O Grove, quizá debido a que el istmo era mar, hasta hace relativamente poco tiempo, y por alguna razón se le adjudicó al Grove.
Estuvo poblada desde tiempos remotos y quedan vestigios de diversos pobladores. Desde la antigüedad fue zona afluyente debido a sus salinas. Antes de la invención del frigorífico, la sal no solo se usaba para cocinar sino también para conservar la carne y el pescado. De ahí que proporcionase riqueza y fuese codiciada. Así que la zona fue objeto de numerosas incursiones de barcos wikingos y berberiscos que asolaban las costas, robaban y violaban a sus mujeres. Para evitarlo, allá por el S. IX un obispo de Santiago, Sisnando, construyó una fortaleza con una torre vigía que avisaba de la presencia de los piratas.
En el recinto del castillo se construyó una ermita románica dedicada a la Virgen, denominada Nosa Señora da Lanzada, que fue desde entonces lugar de peregrinación y culto. La romería se celebra en la última luna de agosto coincidiendo con los equinocios de verano. En ella se celebran ritos y cultos ancestrales para la expulsión de las brujas y el diablo y otros relacionados con la fertilidad, por lo que algunos suponen que dicha ermita sustituyó a un antiguo templo dedicado a Venus. Exotéricos dicen que esta zona posee un magnetismo especial. Algunos médicos afirman que sus aguas curan o mejoran enfermedades de la piel y circulatorias debido posiblemente a la abundancia de algas, a la frescura del agua y a la fuerza del oleaje.
El agua es clara, verde y transparente con buen tiempo pero torna oscura y brava cuando viene temporal, el gran oleaje embiste contra las rocas y araña la playa como un dragón rugiente, lo que es un espectáculo inusitado y un placer para los surfistas que invierno y verano acuden estas playas.
La Lanzada es una reserva de plantas y animales, una parte de ella es zona protegida. Aquí aún se puede escuchar el canto de los pájaros, ver las estrellas y caminar por senderos y veredas oliendo a anís, eucalipto, pino, laurel y madreselva; a marusía, manzanilla y azucenas marinas a la orilla del mar.
El pueblo conserva todavía el encanto rústico. Tiene numerosos establecimientos hoteleros, pensiones y hospedajes. Debemos consignar también la excelente calidad de sus productos, en especial pescados y mariscos cocinados de forma sencilla conservando así su excelente sabor original.
Los deportes más practicados son el ciclismo, la equitación y el surfing. También hay rutas de senderismo y la gente en lugar de tumbarse al sol, como ocurre en otras playas, camina por la orilla del mar, en especial en la Playa Grande, lo que además de placentero es saludable y bueno para conservar la línea.
Las puestas de sol, generalmente esplendorosas, suelen ser espectaculares, recomendadas a pintores y poetas algunos de los cuales ya la han cantado. Los días son plenos, pero sin bullicio, y las noches silenciosas, la gente suele pasear a la luz de la luna.
El pasado fin de semana se produjeron 2 apagones de luz, uno generalizado de varias horas y otro posterior que afectó sólo a los vecinos cercanos a la playa de A Lanzada. Según la compañía eléctrica, debido a un fallo en la central de Vilalonga.
Recordamos hace un par de meses otro similar, en ese caso debido al temporal de viento y los continuos cortes en Verano, por “exceso de consumo”. Ambos casos demuestran una gran desidia en el mantenimiento y la dotación de las instalaciones de Unión Fenosa, dado que en el S.XXI son excusas dificilmente defendibles con los medios técnicos disponibles actualmente.
Pero este último apagón no se puede justificar de ninguna manera, dado que era un día primaveral, con lo que no se puede echar la culpa en este caso al tiempo, ni al exceso de consumo, dado que en esta estación no hay veraneantes que lo justifiquen.
La situación es sangrante ya, puesto que no es un hecho puntual o accidental sino que sucede periódicamente, ante la pasividad de las Autoridades (sobre todo el Concello de Sanxenxo), por lo cual podría ser buena idea que la AAVV tomara cartas en el asunto para proceder a denunciar la situación ante las instancias competentes, ya que a estas alturas esto no puede vuelver a suceder.